miércoles, 6 de abril de 2016

INSEMINACIÓN ARTIFICIAL

(Agosto 2013: 30 años) Tras la decepción llevada con los resultados dados por nuestro ginecólogo, decidimos que era hora de empezar a investigar por las diferentes clínicas de reproducción asistida en Sevilla. Antes de acudir a ellas, decidí acercarme a mi ambulatorio, ya que había oído que para que te hicieran un tratamiento de fertilidad por la Seguridad Social había listas de espera de 2 años. Pues bien, pedí cita con mi médica de cabecera, y le comenté qué es lo que me ocurría, que llevaba más de 1 año sin conseguir embarazo después de un embarazo ectópico. Me derivó al especialista  en cuestión (ginecólogo) y él era el que tenía que valorar mi situación.

Me llegó la cita a mi casa casi al mes de solicitarla. Fui a su consulta, me hizo un reconocimiento general y directamente me derivó a Reproducción Humana del Hospital Macarena.

También casi al mes (octubre de 2013) me llega la cita del Hospital Macarena. Una vez allí me mandan de nuevo las mismas analíticas que me mandó mi ginecólogo, (análisis de las hormonas entre el 2º y 5º día de regla y en el día 20 del ciclo), aparte de alguna de transmisión sexual, como la hepatitis B. Además tenía que hacerme ecografías en esos días para ver cómo evolucionaba mi útero en mi ciclo normal. Aparte de esto, a mi marido le mandan otro análisis de semen y también analíticas.

Fui a hacerme la ecografía en el 2º día de mi ciclo y fue todo normal. El problema me surgió cuando en el día 20 del ciclo me vieron un pequeño quiste en mi útero, cosa que no me habían visto nunca, por lo que decidieron hacerme una analítica para que me midieran mis indicadores tumorales . El susto fue tremendo, hasta que llegaron los resultados. Fue falsa alarma. Por lo visto, la mayoría de las mujeres generamos pequeños quistecitos todos los meses en el útero, los cuales vamos desechando con la regla. Por eso hay que revisarse de vez en cuando, porque hay veces que esos quistes no desaparecen y se pueden convertir en tumores.

Una vez pasado este mal trago, en Diciembre 2013 ya teníamos todos nuestros resultados de las analíticas. Por mi parte, los niveles hormonales, serología y hemograma, estaban dentro de la normalidad. El problema surgió con los resultados de mi marido. Su analítica también le había salido normal, en cambio, su análisis del semen había sido un fracaso. Le diagnostican oligoazoospermia, es decir, una baja calidad del semen. De hecho, el ginecólogo me preguntó si cuando tuve el embarazo ectópico fue con él, porque no se creía que me hubiera quedado embarazada con él….imaginaos la cara que se me quedó… (al final del post os copio una definición de la oligoazoospermia)

Decidieron derivarnos directamente a Fecundación in Vitro del Hospital Virgen del Rocío, ya que, según este ginecólogo, con el esperma de mi marido no era posible intentar Inseminaciones Artificiales, porque tenía menos cantidad de lo que se necesita para ese tratamiento. Pregunté que cuanto tardaban en llamarnos para que nos citaran allí y me comentan que año y medio…Salimos de allí derrumbados, tristes y sin saber qué hacer.

Pues bien, como teníamos algún ahorrillo y no queríamos perder la esperanza en intentarlo decidimos acudir a una clínica privada de reproducción. En aquella época pensé que el tratamiento de la Seguridad Social lo iba a usar para el segundo embarazo….de ilusiones siempre se vive…

Llamé a 2 clínicas de reproducción, IVI y GINEMED (Clínicas que me había recomendado mi Ginecólogo). En GINEMED, la primera consulta era gratuita, y en IVI la primera consulta costaba 100,00 euros. Nos decidimos por IVI, me dejé llevar por su publicidad la cual decía que eran las mejores a nivel nacional, y  me dije, seguro que de aquí consigo algo.

Tuvimos nuestra primera cita, y le contamos tooooda nuestra historia. Nos mandan de nuevo innumerables analíticas, casi las mismas que ya nos habían hecho cada vez que decimos que estamos buscando embarazo. Y por supuesto una análisis del semen de mi marido. Como novedad, nos mandan que nos realicemos el análisis del cariotipo (análisis del ADN), fibrosis quística y a mí la hormona antimulleriana (recuento reserva ovárica).

Menos mal que teníamos seguro médico privado y casi nos  realizaron sin coste la mayoría de las analíticas, digo casi, porque por ejemplo, para realizarme el análisis de la hormona antimulleriana tuve que pagar cerca de 80 euros y mi marido tuvo que pagar por el análisis de la fibrosis quística unos 60 euros…

El resultado de esas hormonas tardaba un mes en obtenerse, por lo que hasta Febrero del 2014 no volvimos a ir a la consulta.

En la consulta nos comunican los resultados, todos muy bien, incluso hasta el semen de mi marido. Nos dijeron que no tenía una calidad del 100% pero era suficiente para realizar una Inseminación Artificial… Nos alegró la  noticia, porque a mí me daba mucho miedo pasar por un quirófano para la FIV, y si me podía ahorrar el sufrimiento mejor. Pero por otro lado, nos dio desconfianza, ya que en el Hospital Macarena nos dijeron que la calidad era muy pésima para una IA, entonces pensamos que nos querían sacar el dinero…pero los resultados estaban ahí, tenía suficiente para realizar una IA.

Pues nos mandaron el tratamiento para ponernos manos a la obra (precio de una IA: 1.055,00 Euros). Teníamos que esperar mi regla para empezar, e ir allí para controlar mi útero con la regla entre el 2º y 5º día. Pasaron los días y por fin llegó la regla (Marzo de 2014) y empezamos con el tratamiento: PUREGON 300 (600 EUROS), pinchazos durante 10 días en la barriga a la misma hora. Para mí súper desagradable,  por lo que necesitaba a mi marido para que me pinchara. Fuimos al control del tratamiento a los 15 días y vimos mediante el ecógrafo que el ovario que me estaba ovulando era el derecho (el que no tenía trompa),  por lo que si no había trompa, ¿cómo iba a llegar el espermatozoide a mi Ovario para fecundar el óvulo?...me dijeron que había una pequeña probabilidad que mi trompa izquierda se desplazara hacia mi ovario derecho para llevar los espermatozoides, pero teniendo en cuenta que la probabilidad de éxito de una IA era de un 15%, en mi caso, era casi imposible….Entonces decidimos cancelar el tratamiento.

Después del tratamiento con PUREGON (pinchazos) tardó en aparecerme la regla de nuevo y ya no la vimos hasta principios de Mayo. Empezamos de nuevo, controles ecográficos, pinchazos diarios (otra vez PUREGON, otros 600 euros), y de nuevo otra vez el día en el ciclo que se ve qué ovario está ovulando…de nuevo el ovario derecho….¿cómo podía ser que me ovulara 2 veces el mismo? Pues por lo visto, es posible…
La ginecóloga de IVI me dijo que había probabilidad de embarazo y que tenía que intentarlo, y yo acepté por si había una pequeña posibilidad de no hacerme una temible FIV.

Me programaron la IA el 3 de Junio de 2014 y el día anterior me tuve que administrar otro pinchazo, OVITRELLE (50 euros) para facilitar la ovulación.

Pues llegó el ansiado día de mi primer tratamiento de fertilidad; mi primera y única Inseminación Artificial. Al no necesitar quirófano podías hacértela a la hora que mejor te viniera, y como yo en aquella época estaba trabajando a turno partido, decidí hacérmela a medio día, para después irme a trabajar…por una IA no te suelen recomendar reposo. A mi marido lo citaron unas horas antes que a mí para que dejara allí la muestra y la pudieran procesar para cuando yo llegara y estuviera lista. Llegué a la clínica a las 3 de la tarde, después de la interminable espera en la sala de la clínica, me llamaron para “la función”.

Me tumbaron en la camilla ginecológica, tal como una revisión y con un tubito me inyectaron el esperma de mi marido dejándolo en el inicio de mi trompa izquierda (ovulándome el ovario derecho). Me dejaron en reposo unos 30 minutos, esperando un milagro, ya que la trompa se tenía que desplazar del lado izquierdo al derecho…Una vez pasado el reposo, me comunican que me tengo que hacer la analítica en sangre de la prueba de embarazo (mi primera BETA) para el 19 de Junio ( a los 15 días).

Pues bien, en esos 15 días tenía que actuar como si estuviera embarazada, teniendo mucho cuidado con todo, sin realizar grandes esfuerzos, sin coger peso, ni tomar una pisca de alcohol, aunque yo no bebía demasiado, pero unas cervezas o algún vino tomaba de vez en cuando.

En esos días de espera (la famosa betaespera), tuve como una especie de gastroenteritis con grandes vómitos, por lo que ya era evidente cual iba a ser el resultado…

Por supuesto no llegué al día 19 sin más, dos días antes me apareció mi enemiga, la dichosa regla….no me lo podía creer, esto no podía pasarme a mí…aunque yo era muy negativa con el tratamiento de IA, siempre me quedaba alguna pizca de esperanza (por eso el nombre de mi blog). Llamé a IVI, y me dijeron que me hiciera la beta para comprobar que eso era regla, porque por lo visto se puede sangrar como la regla  y estar embarazada y sin enterarse… (Que me lo digan a mí con mi 4ª FIV que ya os contaré en otro post). Me realicé la prueba y como era de esperar la beta salió negativa. ¡Qué dolor!, ¡qué sufrimiento!, ¡qué de lágrimas!…pero había que seguir luchando…






“La oligozoospermia, también denominada oligospermia, se refiere a la baja calidad del semen en cuanto a la cantidad de espermatozoides.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) son considerados normales valores iguales o superiores a 15 millones de espermatozoides por mililitro de semen eyaculado. Niveles inferiores implican un problema de fertilidad.
Aunque bien es cierto que dependiendo de la cantidad de espermatozoides presentes, existen distintos grados de oligospermia que van de leve, moderada a severa. No esta tan importante esta clasificación en tipos, puesto que deberían realizarse pruebas de varios eyaculados para poder clasificarlo correctamente, ya que el rango en este caso no es muy grande.

Diagnóstico oligospermia
La oligospermia no produce ninguna manifestación clínica, los hombres son capaces de mantener relaciones íntimas sin problemas y eyaculan de forma completamente normal. Es en el momento en el que desean tener un hijo cuando, tras no conseguirlo, se realizan pruebas y se diagnostica esta alteración.
Para comprobar el estado de la fertilidad en el hombre se debe realizar una prueba denominada seminograma, en la que se evalúa la calidad del semen. Para que el resultado de esta prueba tenga un valor diagnóstico es necesario que el hombre acuda al análisis con un tiempo de abstinencia de entre 3 y 5 días.
Se recoge el eyaculado y se analiza bajo el microscopio distintos parámetros sobre los espermatozoides. La OMS publicó unos valores de referencia sobre calidad seminal, en cuanto a la concentración de espermatozoides se considera que para no tener ninguna alteración un hombre debe presentar al menos 15 millones de espermatozoides. Todos los valores que estén por debajo de este nivel de referencia se diagnostica como oligospermia.

 

Conseguir el embarazo

Aunque la oligospermia origina infertilidad masculina, estos hombres son capaces de producir espermatozoides y expulsarlos en el eyaculado, por lo que con ayuda de la reproducción asistida pueden conseguir ser padres.
Dependiendo del grado de oligospermia y si está acompañada de otra alteración, el especialista recomendará una técnica de reproducción asistida u otra. Los tratamientos más recomendados son FIV o ICSI. Ambas técnicas comparten parte del procedimiento, es necesaria una hiperestimulación ovárica para obtener un mayor número de óvulos, se extraen por punción folicular y posteriormente se realiza la fecundación en el laboratorio.
La fecundación in vitro o FIV convencional consiste en poner en contacto directo a los espermatozoides con buena movilidad junto con los óvulos que han sido extraídos en la punción folicular. Mientras que en la técnica ICSI, el especialista selecciona al espermatozoide idóneo y lo introduce con una micropipeta en el interior del óvulo, con este paso queda asegurado que el espermatozoide entre en el óvulo, no se produce el fallo de fecundación.
Durante unos días los embriones se desarrollarán en las mejores condiciones del laboratorio hasta el momento de la transferencia embrionaria, donde el embrión (o embriones) de mejor calidad se transfieren a la mujer, esperando que consigan implantar y se produzca el embarazo.
Mediante estas técnicas es la forma más probable de que un hombre con esta alteración sea padre, aunque es cierto que como expulsa espermatozoides de forma natural en su eyaculado, no es imposible conseguir el embarazo de forma natural, aunque las probabilidades son mucho menores.”



lunes, 4 de abril de 2016

Descanso en la búsqueda y primeras pruebas

Después de mi operación (Agosto de 2011), al ser como una pequeña cesárea, me recomiendan que me esperara 6 meses para empezar a buscar. En aquella época no era prioritario buscar embarazo, lo prioritario era mi salud, así que aparqué a un lado la búsqueda y me centré en mí. En Noviembre de ese mismo año me hicieron la última revisión de mi operación y me comunicaron que todo estaba bien. 

Por aquella época me recomendaron que sería bueno que estuviera inmune a la rubeola, si es que no lo estaba, por lo que me decidí acercarme a mi centro de salud y pedir una analítica para que lo comprobaran. Pues bien, el resultado fue negativo,  así que me puse la vacuna contra la rubeola, sarampión y varicela (la triple vírica). Me tuve que poner las tres juntas porque me dijeron en el ambulatorio que no existía en sí las vacunas individuales. Una vez puesta, me comunican que no debería quedarme embarazada en unos 6 meses, noticia que me desanimó ya que si lo llegaba a saber antes, lo hubiera hecho casi al salir de mi operación para que más o menos coincidiera con el periodo que me recomendaron de “no búsqueda”. La vacuna me la puse en Marzo de 2012 (ya habían pasado los 6 meses de la operación). Pregunté a varios ginecólogos y algunos coincidían que no era necesario esperar 6 meses, que con que espera 3 eran más que suficiente. Entonces fue a estos ginecólogos a los que hice caso. Cuando llegó Junio del 2012, empezamos de nuevo con la búsqueda, fecha en la que pongo a cero el contador de días, meses, años…y el fruto no llega…

Enero de 2013: pasan 6 meses desde que puse el contador a cero, y ya empiezo a sospechar que algo no va bien. Empiezo a comprarme los test de clearblue de ovulación (precio 30 euros aproximadamente), los cuales te dicen los días exactos que se llega a ovular.   Me los compré en Enero y en Febrero. Yo no sé si a alguna le llegó a funcionar, pero a mí particularmente no me sirvió de nada. Según el test yo no ovulaba ningún día, o me los hice en los días equivocados. Por aquella época pensaba: ¡vaya dineral que me he gastado para nada!, (ilusa de mí…esto era nada comparado con lo que me iba a gastar después).


Pues me entró la duda y decidí pedir cita con mi Ginecólogo, a ver si era verdad y realmente yo no ovulaba. Cuando fui a su consulta no le dio importancia a nada de lo que yo le decía, me dijo que esos test eran muy imprecisos y para que me quedara tranquila me mandó 2 analíticas para medirme los niveles de progesterona en diferentes días del ciclo. Una analítica entre el 2º y 5 º día de regla, y otra en el día 20 de la regla.  Para completar el estudio, a mi marido le mandó un análisis de su esperma. De todas formas, el ginecólogo me informó que, según los protocolos de la OMS (Organización Mundial de la Salud), una pareja empieza a tener problemas de fertilidad cuando llevan más de 1 año buscando embarazo y no lo consiguen.

Además, le pregunto que al tener sólo una trompa de Falopio, si sólo era posible quedarme embarazada cuando sólo me ovulara el Ovario que tenía trompa, y me responde que no….que la trompa es posible que se mueva de un Ovario a otro…esto a día de hoy, mucho no me convence…

Pues bien, llegamos a Abril / Mayo de 2013 y nos dan los resultados de nuestros análisis. Mis analíticas estaban bien con buenos niveles de progesterona, en cambio con el análisis de mi marido nos llevamos una sorpresa. El recuento de espermatozoides estaba por debajo de lo recomendado por la OMS y la morfología era regular…
Nos quedamos sorprendidos con ese resultado ya que si no era tan bueno el esperma de mi marido,  ¿cómo me quedé embarazada tan rápido?

El ginecólogo nos explicó que el esperma de un hombre fluctúa muchiiiiisimo, y que la calidad depende de muchos factores: de la hora de recogida de la muestra, del nivel de estrés que tenga en ese momento, de la alimentación, de la polución en el ambiente...Entonces el ginecólogo le recomienda a mi marido que vaya a un Urólogo para que le hagan un estudio más profundo, y a mí me receta una HISTEROSALPINGOGRAFÏA…..¡toma ya! Y eso, ¿qué es? Me receta ese estudio porque como se supone que tengo bien todos los niveles hormonales, quiere confirmar que mi única trompa de Falopio es permeable y que los espermatozoides pueden “navegar” por ella fácilmente para que llegue al Ovario (al final de este post os copio una definición de la Histerosalpingografía)

Pues como es natural, lo primero que hice nada más llegar a casa es buscar en internet en qué consiste la prueba, y claro está, muy bien no la pintan…pero como ahora os voy a explicar, es más el miedo que se lleva, que la prueba en sí, por lo menos en mi caso.

La prueba te la tienen que hacer sin regla. Te recomiendan que te hagan la prueba a mitad del ciclo (es decir, cuando estás ovulando). Cuando decido hacerme la prueba, tengo candidiasis, por lo que no me la puedo hacer y tengo que esperar un mes más...(esperar, esperar...)

Julio de 2013: me hice la prueba en CEMEDI (en Sevilla está en el barrio de los remedios). Yo iba muy nerviosa, porque sabía que la prueba era radiactiva y no sabía cómo iba a reaccionar mi cuerpo. Pues bien, te tumbas en una camilla, te introducen por la vagina un catéter por donde inyectan el líquido para el contraste y a partir de ahí ven si el líquido traspasa tus trompas de Falopio hasta los ovarios (en mi caso, mi única trompa). Para mí fue un poco molesto, pero no me dolió. Después me llevé unos dos días sangrando, se supone que expulsando todo lo inyectado, además de alguna herida que me pudieran haber hecho.
El mismo día me dan los resultados y ya me adelantan que ha ido todo bien y que mi trompa es permeable. Pues nada, mejor así.

Paralelamente mi marido va al urólogo, le hacen un reconocimiento y le manda otra prueba de semen (2ª prueba). Cuando llegan sus resultados el urólogo le dice que están bien, no de sobresaliente, pero que suficiente, que no nos preocupemos que somos jóvenes y que con el tiempo lo conseguiremos. Que puede que no me quedara embarazada porque sólo tengo una trompa, y es difícil, no imposible, pero más complicado que de lo normal.

Le llevo los resultado a mi ginecólogo (Histerosalpingografia y análisis del esperma), y me comenta que los dos estamos bien, pero puede que el embarazo esté tardando por la poca cantidad y calidad del semen de mi marido. Le receta que se tome ANDROFERTI (90 euros) para mejorar la calidad y cantidad,  y a mí no me receta nada.

Nos recomienda que si seguimos buscando y el embarazo no llega que nos vayamos acercando a alguna clínica de reproducción asistida, y que nos vayan orientando allí.

Conclusión: Mi ginecólogo dice que el embarazo está tardando porque mi marido tiene poca cantidad y poca calidad, y el urólogo de mi marido dice que es más complicado el embarazo porque sólo tengo una trompa….

Pues salimos de la consulta desilusionados, sin respuesta, y sin saber qué es lo que nos pasa…


Histerosalpingografía
Es una radiografía especial en la que se usa un tinte para observar el útero (matriz) y las trompas de Falopio. 
Forma en que se realiza el examen
El examen se hace en una sala de radiología. Usted se acostará sobre una mesa debajo de una máquina de rayos X y colocará los pies en los estribos, como durante un examen pélvico. Luego, se le introduce un instrumento llamado espéculo en la vagina.
Después de limpiar el cuello uterino, el médico pasa una sonda (catéter) delgada a través de éste. Un tinte, llamado medio de contraste, fluye a través de esta sonda, llenando el útero y las trompas de Falopio. Se toman radiografías. El medio de contraste hace que estas áreas sean más fáciles de ver en las radiografías.
Preparación para el examen
El médico puede darle antibióticos para tomar antes y después del examen, lo cual ayuda a prevenir infecciones. También le pueden dar medicamentos para que los tome el día del procedimiento y lo ayuden a relajarse.
El mejor momento para este examen es aproximadamente de 7 a 8 días después de que haya cesado el sangrado de su periodo menstrual. Hacerlo en ese momento también reduce el riesgo de infección y garantiza que usted no esté embarazada.
Coméntele al médico o al personal de enfermería si ha tenido una reacción alérgica al medio de contraste antes.
Usted puede comer y beber normalmente antes del examen.
Lo que se siente durante el examen
Se puede sentir algo de molestia cuando se introduce el espéculo dentro de la vagina. Esto es similar a un examen pélvico con una citología vaginal. 
Algunas mujeres presentan cólicos durante o después del examen, similares a los que se sienten durante su período.
Se puede sentir algo de dolor si el medio de contraste se escapa de las trompas o si éstas bloqueadas.
Razones por las que se realiza el examen
Este examen se hace para ver si hay obstrucciones en las trompas de Falopio u otro problema en el útero y las trompas. Con frecuencia, se hace como parte de una evaluación de infertilidad. También se puede hacer después de una ligadura de trompas para confirmar que éstas estén completamente bloqueadas, después de que le hayan realizado un procedimiento de oclusión histeroscópica de las trompas para prevenir el embarazo.
Resultados normales
Un resultado normal significa que todo luce normal y que no hay anomalías.
Nota: los rangos de los valores normales pueden variar ligeramente entre diferentes laboratorios. Hable con el médico acerca del significado de los resultados específicos de su examen.
Significado de los resultados anormales
Los resultados anormales pueden deberse a:
·         Trastornos del desarrollo de estructuras del útero o de las trompas de Falopio.
·         Tejido cicatricial (adherencias) en el útero o las trompas. 
·         Obstrucción de las trompas de Falopio.
·         Presencia de cuerpos extraños.
·         Tumores o pólipos en el útero.
Riesgos
·         Reacción alérgica al medio de contraste
·         Infección del endometrio (endometritis)
·         Infección de las trompas de Falopio (salpingitis)
·         Perforación (hacer un agujero) del útero
Consideraciones
Este examen no debe realizarse si usted tiene enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) o si está experimentando sangrado vaginal inexplicable.

Después del examen, infórmele al médico inmediatamente acerca de cualquier signo o síntoma de infección, como flujo vaginal maloliente, dolor o fiebre”

miércoles, 30 de marzo de 2016

EMBARAZO ECTÓPICO

Pues lo años iban transcurriendo, y al alcanzar los 27 años decidimos casarnos (año 2010). 

Como éramos jóvenes, decidimos disfrutar el uno del otro durante un año y fue en el primer aniversario de boda donde decidimos empezar a buscar el fruto de nuestro gran amor. Dejé de tomar las pastillas anticonceptivas.(2011)

Pedí cita a un ginecologo de mi seguro privado para que me realizara las revisiones oportunas antes de empezar a buscar. 

En esa consulta me comentaron que estaba todo correcto, y que podía empezar cuando quisiera. Me recetó ácido fólico para prevenir que el futuro bebé naciera con defectos del tubo neural (espina bífida). Concretamente me recetaron YODOCEFOL (5 euros aproximadamente).


Pues bien, nos pusimos "al lío", y fue al mes siguiente de intentarlo cuando recibí una de las mejores noticias de mi vida.
Habían pasado unos 35 días que la regla no aparecía. Yo normalmente era irregular con el ciclo menstrual (aproximadamente 30 días). Nos cogió de vacaciones en Gran Canarias y en una farmacia de allí me compré un test de embarazo de los normalitos. Cuando me hice la prueba, me creía que me la había hecho mal porque me salió las 2 rallitas rapidísimas. Pensé que mi orina había rebosado el test y no era válido, por lo que decidí al día siguiente comprame otro de una mayor calidad, los de clearblue (15 euros), que te dicen hasta de cuantas semanas estas. Cuando me lo realicé, no podía salir de mi asombro, el test decia que estaba de más de 3 semanas.

Me puse a llorar tanto de emoción como de pánico, no me había dado cuenta de nada, ni sintomas ni nada por el estilo. Cuando se lo enseñé a mi marido, nos pusimos a llorar de felicidad. En ese momento llegué a pensar: "jolines, qué fácil es esto!"....

Seguía en Gran Canarias y lo único que pensaba es que quería volver y decirselo a mi familia, porque se lo quería decir en persona, no por teléfono, para verles sus caras. Nos habíamos ido allí 1 semana...¡qué largos se me pasaron los días!. No tengo nada en contra de la maravillosa ciudad y de sus playas, pero reconozco que mi cabeza no estaba en ese momento para disfrutarlas.
Pues bien, cogimos el avión de regreso y en Sevilla nos esperaba mi padre, pero no le dijimos nada, ya que yo quería llegar a casa de mis padres y dar la noticia a todos juntos (hermanos y mi madre) que casualmente estaban todos esperándome allí.

Cuando llegó el momento y lo dije, como era de esperar se pusieron todos locos de contentos. Por aquella época tenía a mi primera sobrina con 1 mes, y pensamos en la alegría que sería cuando naciera ya que se iban a llevar 10 meses....

Pues bien, a partir de ahora os voy a adjuntar una carta que escribí en esa época explicando lo que me sucedió.

"En los últimos días de mis vacaciones en Canarias, descubrí que estaba embarazada de pocas semanas. Deseaba volver a mi ciudad, Sevilla, para contar la buena noticia y compartir la ilusión con todos los míos.

Nada más saberlo, a través de mi seguro privado, solicité cita al primer ginecólogo que pudo darme cita en el día después de mi regreso de Canarias, de forma que confirmara mi embarazo ya en Sevilla. 

El ginecólogo me realizó una ecografía vaginal y sí, me confirmó que estaba embarazada, pero que al estar de muy pocas semanas no se veía el embrión. Además, la imagen que mostraba la ecografía estaba borrosa, porque según el “profesional”, tenía la vejiga llena. Me dijo que me la tenía que repetir, pero al momento, se arrepintió y dijo que no hacía falta. Me dio incluso una foto de la ecografía y me indicó que solicitase otra cita para finales del mes siguiente, que todo iba muy bien.

Como no quedé conforme con el trato recibido, solicité cita a otro ginecólogo, de otra clínica privada, y me la dieron al día siguiente. Esa misma tarde sangré un poco, pero no le di importancia, ya que me había dicho el ginecólogo que sangrar en el primer trimestre era normal así como sentir punzadas, que también aparecieron.
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Al día siguiente, 27 de Julio de 2.011, me levanté dispuesta a asistir a la consulta del otro ginecólogo para el que pedí cita, pero no llegué… Me entró un dolor fortísimo, indescriptible en el vientre, por el cual, no lograba ponerme erguida. Me entraron vómitos, diarreas y unos sudores que no había toalla que pudiera absorber. Como no podía moverme, mi marido tuvo que llamar a una ambulancia para que me llevaran al hospital, me llevaron al Hospital Macarena, porque era el que estaba más cerca de mi casa.

Los chicos de la ambulancia llegaron y me llevaron muy rápido, para después esperar una hora sentada con mis terribles dolores en un pasillo del hospital, a que llegara el médico ginecólogo de urgencias.

Cuando al fin llegó, se sentó en su consulta y me dijo que ME LEVANTARA Y FUERA A SU MESA. No me lo podía creer, pero no tuve más remedio que hacer el esfuerzo ante la negativa del médico a creer mis dolores, porque no pasaba ninguna auxiliar. Me puse en pie y llegué a la consulta, eso sí, entre vómitos por el esfuerzo.

Le comenté que estaba embarazada de muy pocas semanas (5 o 6 para ser exactos), y me dijo que me iba a realizar una ecografía, pero como no dejaba de vomitar, optó por inyectarme Primperan y Suero (pensó que era gastroenteritis) y me dejó tres horas en una sala tumbada en un sofá, ya que no me podía poner en pie porque se me ponía la vista negra y me quedaba inconsciente (después sabría que perdía sangre de forma alarmante).

En el transcurso de esas tres horas, con más y más dolor, preguntaba a las auxiliares que por qué no me hacían ya la ecografía, y me contestaban que como no me podía levantar para la consulta donde estaba el aparato, tenía que esperar que se me pasase…

Me entraron ganas de ir al WC, las auxiliares insistían en que me levantara y fuese al servicio…PERO SI NO ME PODÍA LEVANTAR PORQUE ME CAÍA REDONDA AL SUELO!!, No pude aguantar más y con toda la vergüenza del mundo me hice mis necesidades encima con mis 28 años. Para más humillación aún, las auxiliares indignadas me echaron la bronca como aquella que lo había hecho queriendo, que si “hay que ver que esto no puede ser”, que si “no lo vuelva a repetir, que es un asco”, que si “no podemos estar limpiándote todo el día”… Estas son las personas que reciben a los enfermos en urgencias.

Me levantaron del sofá para limpiarlo y perdí el conocimiento. Desperté cuando me preguntaban repetidamente mi nombre, tumbada en una cama. Los horribles dolores persistían y eso que me pusieron todo tipo de tranquilizantes. Buscapina, Nolotil…de nada sirvió. Por fin dejaron pasar a mi familia (después de cuatro horas sola) y vino la ginecóloga -que después me enteraría que era Residente-, con el aparato para hacerme la ecografía. Me la hizo vaginal, QUE DOLOR, aquello fue espantoso. Me dijo que lo veía todo borroso porque no me estaba quieta. Me revolvía de dolor, no lo podía remediar.

Al no ver nada claro, no sabían lo que me pasaba y dieron por hecho la GASTROENTERITIS.

Habían pasado ocho horas, mi dolor no solo no cesaba sino que se tornaba insufrible, yo gritaba “no puedo más” con la voz que me quedaba. Los labios azules destacaban en mi rostro pálido y la tensión en 8-4 alertaron a las auxiliares que al fin llamaron a la GINECÓLOGA DE VERDAD y que me salvó la vida.

Me hizo una ecografía por fuera desde el vientre, y vio que lo borroso era SANGRE. Se me había roto una Trompa de Falopio hacía ocho horas. El embrión no llegó al Útero y se quedó a mitad de camino donde creció: embarazo ectópico.

Llevaba ocho horas desangrándome por dentro, en las que perdí tres litros de sangre -el cuerpo humano tiene cinco litros-. Si no llega a tiempo mi ginecóloga, esta carta no os la podría haber escrito.

Me intervinieron con una mini cesárea y necesité varias transfusiones sanguíneas. Estuve ingresada en el hospital Macarena una semana y ahora estoy en casa, donde por suerte me recupero lentamente de una anemia que me ha provocado la desgracia y la negligencia.

Escribo esta carta sin ánimo de recibir nada a cambio, sino con la incrédula esperanza de que mi historia no se repita. Tan sólo me gustaría que quien pudiera tomar cartas en el asunto, reflexionase sobre por qué un residente atiende a solas un servicio de urgencias, y de por qué las auxiliares de enfermería carecen de humanidad.

Para quien no encuentro palabras, es para el Ginecólogo de la consulta privada, ¿por qué no escogió una profesión donde no jugase con la vida de otras personas?

Si él hubiese hecho bien su trabajo, hasta puede que no hubiese sido necesario operarme"

Pues hasta aquí, mi primera decepción en la búsqueda...






martes, 29 de marzo de 2016

Antes de empezar a buscarte (candidiasis y pastilla anticonceptiva)

Pues empiezo a contaros la historia desde sus orígenes.
Empecé con mi marido cuando tenía 18 años. Cuando ya llevábamos unos 3 años (21 años), decidí empezar a tomarme la pastilla anticonceptiva ya que tenía serios problemas de candidiasis (al final de éste post os explico detalladamente qué es), provocada por el uso de preservativos. Así que me llevé unos 6 años tomándola con sus correspondientes revisiones anuales y temibles analíticas.
Para aquellas que decidáis usar alguna pastilla anticonceptiva, primero tenéis que acercaros a vuestro ambulatorio y pedir cita con "planificación familiar".



Aunque estuve usando la pastilla anticonceptiva (YASMIN) durante todo ese tiempo, la candidiasis no dejó de aparecer una y otra vez, y aún cruzo los dedos para que no aparezca. Según los médicos que me atendieron, una vez que apareciera la candidiasis era muy difícil que desapareciera totalmente. Actualmente llevo aproximadamente más un año que no la veo, y estoy muy aliviada. 
El tratamiento que suelo realizar para eliminar la candidiasis consiste en aplicar Gine - canesten (marca de BAYER) o que es lo mismo, Clotrimazol (marca blanca) con aplicador vaginal. Viene con 3 aplicadores, uno para cada noche. Lo recomiendo usar nada más que se tenga la mínima sospecha de que se pueda padecer, es decir, nada que se note cualquier escozor o picor. Se aplica durante 3 días seguidos y desaparece. Si volviera a aparecer, se repite la misma operación y así hasta que desaparezca del todo. Este método es el que yo he seguido y la verdad que me ha funcionado.

Os copio la definición de candidiasis, sus síntomas y su posible tratamiento:
“La candidiasis”
La principal causa de la Candidiasis Vaginal es por una infección provocada por un hongo llamado Candida Albicans el cual se encuentra en pequeñas cantidades en zonas del cuerpo como la piel, la boca o la vagina. 
Lo que provoca la infección es el aumento repentino de esta bacteria, que a su vez causa un desequilibrio en los demás microorganismos del cuerpo.
Esta infección vaginal es más ocurrente en personas cuyo sistema inmunológico se encuentra debilitado. 
El aumento de la bacteria que causa la Candidiasis Vaginal además puede estar provocado por  diversos factores como pueden ser: 
Algunos antibióticos: La finalidad de los antibióticos es la de destruir algunas bacterias de nuestro organismo, pero existen ciertos antibióticos que pueden destruir también las bacterias encargadas de controlar el crecimiento de la Candida Albicans. 
Es por ello que el uso de este tipo de antibióticos (Antibióticos de amplio espectro) puede provocar la Candidiasis Vaginal. 
Ser diabética: El azúcar también puede provocar que esta bacteria aumente excesivamente.
Estar embarazada o experimentar cambios hormonales: En el periodo de embarazo la mujer produce una situación ideal para que la Candida Albicans produzca esta infección debido a los cambios hormonales que experimenta la mujer en este periodo. 
Otros factores: Además de los anteriormente citados la Candidiasis puede estar provocada por otros factores como puede ser el uso de productos de aseo como ciertos jabones o desodorantes, ropa muy ajustada o incluso tener relaciones sexuales. 
Los síntomas pueden variar aunque el más común es la aparición de un flujo vaginal anormal. Este flujo es de color blanquecino y de una composición acuosa y espesa. Además se segrega de forma abundante. 
Otro síntoma de la candidiasis vaginal puede ser sentir un incómodo y constante picor o irritación por dentro o por alrededor de la vagina. Esto causa que los labios mayores de la vagina se vuelvan hipersensibles y adquieran un color rojizo. 
En otros muchos casos se puede sentir dolor a la hora de miccionar o de tener relaciones sexuales. 
En caso de presentar alguno de los síntomas antes mencionados se procede a un análisis compuesto por citología y cultivo del flujo vaginal para verificar que se trata de una Candidiasis vaginal y no otra posible infección vaginal cuyos síntomas pueden ser parecidos. 
 La forma de curar esta infección genital en la mujer pasa por el uso de un tipo de fármaco llamados antifúngicos, cuya función es la de detener el crecimiento del hongo vaginal más concretamente el de la bacteria de la Candida Albicans. 
Estos fármacos se diferencian según tipo de tratamiento que se vaya a utilizar. El tipo de tratamiento más habitual es el local. Para este tratamiento se utilizan tanto cremas como supositorios. En el caso de las cremas se aplican sobre la vulva mientras que los supositorios se deben de introducir en la vagina para que hagan efecto. 
El otro tipo de tratamiento sería oral y se basa en la ingestión de cápsulas. Sea cual sea el tratamiento que se adopte se debe tener claro que ambos funcionan de forma efectiva curando entre un 85 y un 90 por ciento de los casos. 
No se aconseja un uso prolongado de dichos tratamientos  ya que esto provoca una notable disminución de su efectividad, además dichos tratamientos también pueden ser usados en el hombre para disminuir las probabilidades de una futura recurrencia. 
La candidiasis vaginal aparte de ser molesta puede ser un problema para tu salud y para tu forma de vida, ya que sus síntomas pueden impedirte llevar un ritmo de vida normal y corriente. Por lo tanto no debes de evitar ir a tu médico ya que este te ayudará a reducir los síntomas y evitar nuevas apariciones con el paso del tiempo.
Existen ciertas situaciones donde no deberías pensarlo dos veces antes de ir a un médico especializado como por ejemplo si es la primera vez que experimentas síntomas de la Candidiasis vaginal. En caso de que nunca antes tuvieras dichos síntomas y ahora sí debes ir a tu médico para que te diagnostique y esclarezca cual va a ser el mejor tratamiento contra esta infección. 
Puede ser que presentes los síntomas pero no estés del todo segura de tener una candidiasis vaginal, en este caso lo recomendable es ir al médico para que te diagnostique y en caso de no tener esta infección poder tratar el posible problema que tengas. 
En caso de usar medicamentos de venta libre y que la infección no desaparezca en el plazo que debiera debes ir a la consulta, ya que puede que los medicamentos que estas tomando hayan dejado de surtir efecto. 
Como es lógico en caso de que los síntomas de la candidiasis vaginal no hagan más que empeorar deberá ser un profesional quien te examine y proponga un plan de acción a seguir.”